O铆dos sordos. Jos茅 Ignacio Munilla toma el ministerio episcopal de la Di贸cesis con una contestaci贸n del 80% de los p谩rrocos en contra de que se le haya nombrado obispo de la Iglesia de Gipuzkoa. No la consideran la persona adecuada para ser obispo de Donostia por ser conocida su desafecci贸n a la l铆nea pastoral de la Di贸cesis recogida en el documento 鈥淯na Iglesia al servicio del Evangelio鈥, durante sus a帽os de p谩rroco en Zumarraga (17 a帽os) y temen que vaya a cambiarlo, a la vez que dichos p谩rrocos han manifestado su intenci贸n de continuar con las orientaciones seguidas hasta ahora. A su vez, cientos de laicos y religiosos exteriorizan tambi茅n su malestar e inquietud en otro documento que critica el nombramiento. Cuando menos, llama la atenci贸n en la sociedad y en el mundo pol铆tico que se haga o铆dos sordos ante tal protesta. 驴Qui茅n se atrever铆a a tomar el tim贸n de una asociaci贸n, empresa, instituci贸n… teniendo en contra el 80% de sus colaboradores m谩s estrechos?
Por su parte, los obispos de Austria publicaron una Carta Pastoral en la que dec铆an comprender la preocupaci贸n de los cristianos ante el riesgo del nombramiento de un obispo contra la iglesia local en lugar de un obispo para la iglesia local. Pero aqu铆 no sucede nada parecido. 驴Por qu茅?
Loapa eclesial. Hay una gran preocupaci贸n y malestar porque desde la Jerarqu铆a de la Iglesia se trate de difuminar la personalidad diferenciada de la Di贸cesis gipuzkoana. Este 鈥渉echo diferencial鈥 de esta Iglesia del lugar la abre el Concilio Vaticano II (1962-1965), por el que cada Di贸cesis es la Iglesia real de cada pueblo y momento hist贸rico singular en el que ha de anunciar y vivir el Evangelio, formando la Iglesia universal entre todas. Pero la universalidad o globalidad no difumina las caracter铆sticas e identidad propias de cada Di贸cesis, que se enraiza en cada lugar con perfiles, problemas, potencialidades… propios. Pongamos por caso una di贸cesis en Etiop铆a, en Jap贸n o en Alemania y tomemos la de Gipuzkoa. No son id茅nticas, no son uniformes. Ni lo han de ser. Si no, se est谩 haciendo algo mal en la Iglesia y en las mismas di贸cesis. Todas tienen en com煤n el Evangelio y como referente a Jes煤s. Pero cada una tendr谩 que elaborar su propio proyecto pastoral y ofrecerlo de modo singular, adecuado a la idiosincrasia del lugar. Una Iglesia de este estilo supone que el Vaticano II es una gran descentralizaci贸n. No obstante, ahora se impone la centralizaci贸n desde Roma y las direcciones de las Conferencias Episcopales, siendo un exponente cercano Rouco Varela, el cardenal arzobispo de Madrid. Y se pretende que los obispos diocesanos sean meros portavoces y altavoces de la l铆nea marcada por Roma y Madrid, perdiendo el acento y la voz que identifica a una iglesia particular. En definitiva, es una Loapa trasladada a la Iglesia.
Restauracionismo eclesial. Se est谩 volviendo a tiempos anteriores del Vaticano II, en el que el obispo y el sacerdote son el 煤nico sujeto de la Iglesia, due帽os de la di贸cesis que hacen y deshacen por s铆 mismos. Son los 煤nicos que deciden y son los exclusivos depositarios y transmisores de la voluntad de Dios. Entre los cristianos de base y Dios est谩n ellos. Es el suyo un modelo de Iglesia y una concepci贸n de Dios jer谩rquico, piramidal, de arriba abajo. La participaci贸n de los laicos, religiosas, la mujer en general… en las decisiones de la Iglesia est谩 fuera de lugar. Este modo de ser Iglesia es ajeno a la Di贸cesis de Gipuzkoa. Al contrario, se han creado y consolidado espacios y estructuras eclesiales en los 37 a帽os en que han sido obispos Seti茅n y Uriarte, donde todos los agentes 鈥搇aicos, religiosos, sacerdotes鈥 participan de tal forma que reflexionan, dialogan y proponen entre todos las l铆neas pastorales a seguir en la Di贸cesis. No es 煤nicamente una participaci贸n en clave de voluntariado 鈥搗ital, por supuesto, para desarrollar la pastoral鈥 sino una participaci贸n en clave de corresponsabilidad a la hora de decidir entre todos junto a su obispo la orientaci贸n propia de la Iglesia del lugar. Ha sido el de Gipuzkoa un modelo de Iglesia que promueve creyentes adultos. Esto se ve expresamente reflejado en la homil铆a de despedida de Uriarte a la Di贸cesis. En cambio, no hay rastro de este modelo en la primera homil铆a de Munilla ya como obispo de Donostia, salvo una gen茅rica menci贸n a que se entroncar谩 en el recorrido de la Di贸cesis siempre en obediencia a las orientaciones del papa.
La clave pol铆tica. Los obispos Seti茅n y Uriarte se situaron ante la realidad de Gipuzkoa y de este pueblo nada m谩s tomar posesi贸n de la Di贸cesis. Su mirada se fij贸 en seguida en la falta de paz y el anhelo de paz en Euskal Herria. Ambos no dudaron que ten铆an una palabra y la deb铆an manifestar, desde el Evangelio y el magisterio de la Iglesia. Su 鈥榩ecado鈥 ha sido en primer lugar, abordar el tema del hecho diferencial vasco y, en segundo lugar, afrontarlo en su integridad desde la verdad y la justicia: no s贸lo han dicho no a ETA y han condenado la violencia, sino que han ido m谩s all谩 y han defendido que la paz no es s贸lo el fin de ETA. Han defendido que, m谩s all谩 de ETA, en este pueblo existe un problema pol铆tico que hay que resolver de forma pac铆fica, dialogada y democr谩tica entre todos sin excluir a nadie. Nunca han escrito ni dicho nada que supusiera un alineamiento de la Iglesia de Gipuzkoa con los fines o programas del nacionalismo vasco. Nunca. Pero han puesto a la Iglesia ante el problema del hecho vasco en su triple dimensi贸n: paz en Euskadi significa no violencia, normalizaci贸n pol铆tica, reconciliaci贸n. 脡sa es la verdad que han defendido. Alguien entendi贸 que la autoridad que todav铆a tiene la Iglesia en Euskadi favorece a la causa vasca y decidi贸 que hab铆a que cortar por lo sano. As铆 han ido nombrando desde los a帽os 90 a quienes son obispos de las di贸cesis de Euskal Herria. Ahora, la Iglesia de Gipuzkoa est谩 pagando en el nombramiento de Munilla como obispo de Donostia, el que Seti茅n y Uriarte hayan sido obispos de este pueblo y para este pueblo, a la luz del Evangelio y del Concilio Vaticano II.
Y ah铆 est谩 la clave pol铆tica del nombramiento de Munilla. Porque, veamos c贸mo se sit煤a Munilla ante el tema vasco. Hasta ahora lo que hemos le铆do es lo que ha ido manifestando en diversas entrevistas en medios de comunicaci贸n: la sociedad vasca est谩 hiperpolitizada / excesivamente politizada. La tarea que queda por hacer es despolitizar esta tierra vasca. La Iglesia es clave para lograr este objetivo. No tiene nada que ver con el magisterio ofrecido en cuatro d茅cadas por Seti茅n y Uriarte. Veremos en qu茅 concreta Munilla la 鈥渄espolitizaci贸n鈥 de la sociedad vasca. Y si toma el camino de sus dos antecesores o si se convierte en mensajero y altavoz de Rouco y de la Conferencia Episcopal Espa帽ola limit谩ndose a condenar a ETA e ignorando o negando el problema pol铆tico. En este caso cerrar铆a los ojos a la realidad y, por lo tanto, negar铆a la verdad y no contribuir铆a a construir una soluci贸n justa. Un error grave que todo obispo debiera evitar.
Tags: Euskadi, munilla, normalizaci贸n

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