Las palabras del Lehendakari López me recuerdan a la política que durante los últimos años ha seguido Rodríguez Zapatero, que se negó a reconocer los problemas económicos que tenía delante esperando que esa entelequia que se llama “coyuntura internacional” cambiara de tendencia y se encargara de solucionarle los problemas. (“Quien niega el problema, niega la solución”. O al menos espera que alguien se encargue de arreglarlo mientras el interesado no hace nada).
Las cifras hablan por sí solas. 16 por ciento más de paro. Y una administración que ha multiplicado su deuda por 10. Todo ello en pocos meses. Una deuda destinada a mantener –en una parte importante- el gasto corriente. Es decir, destinada a sufragar los gastos para “subir la persiana” todos los días. (Luz, agua, teléfono, personal…).


