Durante la última semana, hemos revivido una escena que no por conocida deja de ser dolorosa. ETA ha vuelto a cometer un atentado. En esta ocasión, el objetivo ha sido un policía nacional, Eduardo Puelles.
La postura del Partido Nacionalista Vasco ante este último asesinato ha sido –como siempre- nítida y contundente: ETA debe la paz a este Pueblo y este tipo de actos resultan anacrónicos.
Pero lo que hemos vivido estos últimos días requiere algo más que una condena rotunda de los actos de ETA. Desde una perspectiva política, resulta necesario hacer un análisis pormenorizado de los hechos y extraer las consiguientes conclusiones. continua leyendo…
