La agencia de calificación de riesgos ha decidido mantener para los dos territorios la máxima garantía y calificación internacional, la Triple A (AAA), calificación que España perdió hace dos semanas. Es la primera vez que una región supera en solvencia al estado que la acoge.

La economía del País Vasco es, de momento al menos, suficientemente robusta y sólida como para afrontar la crisis con la mejor de las garantías.

Quien lo dice es una de las mejores y mayores agencias internacionales de calificación de riesgos, Standard&Poors, que el pasado viernes decidió mantener la calificación de máxima garantía financiera para el País Vasco, la Triple A (AAA), por la solidez de sus cuentas y su autonomía fiscal. Literal.

A la máxima calificación en garantía se une, además, un hecho histórico. Es la primera vez en la historia de esta agencia internacional que, en Europa, un gobierno regional supera en garantía y robustez financiera a la del estado que lo acoge.

El pasado 12 de enero, Standard&Poors rebajó la calificación de solvencia al reino de España, además de situarle en su lista de otra próxima y posible recalificación a la baja. El anuncio motivó el enfado y la preocupación del Gobierno español por sus negativas implicaciones, y la posible huida de inversores. Además, hasta la fecha, todas las regiones dentro de ese estado al que rebajan su solvencia, caían automáticamente con él.

Pues bien, desde el pasado 30 de enero, País Vasco y Navarra se convierten en las primeras regiones europeas en superar lo que los técnicos llaman el ‘techo soberano’ de un estado. Y ambas se sitúan, en plena crisis, como economías más solventes y mejor preparadas para la crisis que el estado español.

Standard&Poors, la agencia de calificación más antigua del mundo y una de las más influyentes, aporta sobretodo dos razones para mantener la excelente calificación del País Vasco: Su autonomía fiscal, junto con Navarra excepcional para una región en Europa; y su gestión. Su bajo nivel de endeudamiento le debería permitir incurrir en inversiones contra la crisis, cómodamente financiables por su bajo nivel de deuda.

Consideran improbable que aun con crisis y todo, esa deuda se pueda disparar hasta límites intolerables. Conclusión: Mantiene su máxima calificación, supera en previsión y perspectivas al Estado español, y además, le retira de la lista con implicaciones negativas, en la que sigue el Estado español.

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